AGRICULTURAS

Las mejores plantas nativas para teñir lanas y telas

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Al alcance de nuestra mano tenemos infinidad de arbustos, plantas y raíces típicos de la Patagonia de los que podemos extraer pigmentos de manera muy sencilla para lograr colores únicos y teñir lanas, fibras y ropa. 

El color de la historia

Los colores nos identifican y son parte de una expresión cultural que se da desde tiempos inmemorables. Un color nos puede hacer sentir emociones, recibir un mensaje o comunicarnos, por eso los pigmentos siempre fueron usados por la humanidad para contar algo y que la gente lo perciba.

En nuestra zona, los tehuelches usaban el rojo, el ocre, blanco y negro en pinturas que creaban mezclando tierras con grasa animal. Pintándose el cuerpo se protegían contra las inclemencias del clima, realizaban ceremonias rituales y pintaban cueros de manera decorativa.

En diversas civilizaciones mundiales los teñidos con rojos y azules eran los más populares, como por ejemplo en Egipto, Persia o India.

Durante el imperio romano la historia del color tomó un tinte especial porque entraron en auge los teñidos usando Púrpura de Tiro, un tono entre rojo y morado que empezó a ser usado primero entre los fenicios de la ciudad de Tiro. Se cree que llegó a Creta para el año 1600 AC y luego se extendió al imperio romano. Este tinte especial nacía de la secreción de la glándula hipobranquial de un caracol de mar llamado Murex brandaris. El caracol segrega esta sustancia cuando se siente atacado o amenzado.

La forma tan compleja de extraer el color de los caracoles hizo que el color púrpura sea reservado sólo para las clases altas y los cardenales de la iglesia católica. Hubo tanta demanda de este tinte que este molusco fue exterminado.

Con la llegada de los conquistadores a América la variedad de tintes se expandió sumando colores como el carmín, cochinilla y el añil.

Desde siempre los colores fueron vegetales, hechos de manera artesanal con pigmentos, pero en 1856 todo cambió, porque en Inglaterra William Henry Perkin descubrió el primer colorante sintético. Todo fue evolucionando hacia las anilinas, con colores nuevos, fáciles de usar y de bajo costo. Esto hizo que los tintes de tela naturales cayeran en desuso.

Pero, algunos estudios alertaron sobre los colorantes sintéticos y posibles peligros para la salud humana; pigmentos como el color azul E130 o el azul de Antraquinina fueron asociados a efectos cancerígenos, alergias o urticarias. Por eso, en la actualidad se está volviendo a los pigmentos naturales, como una alternativa más sana y conectada con la naturaleza.

William Henry Perkin y los primeros teñidos con anilina:

Los procesos del color

Para extraer tintes de las plantas que elijamos hay ciertos tratamientos a tener en cuenta según de qué planta, fruto, corteza o raíz estemos hablando.

Uso directo: son plantas que por su forma no necesitan ningún tratamiento, se usa la planta tal cual fue cosechada.

Machacado: Es un pre-tratramiento que se recomienda para las raíces y las plantas leñosas. Se pueden usar morteros, cuchillos o tijeras de podar para que el material quede en trozos más pequeños y sea más fácil extraer los tintes.

Macerado: Es otro pre-tratamiento que se recomienda también para raíces, plantas leñosas y para frutos. Para macerar se colocan las plantas enteras o trozadas en un recipiente con agua por un tiempo largo, generalmente una semana, para lograr un ablandamiento que permita extraer el color.

Para lograr una cosecha sustentable, si las plantas no van a ser usadas inmediatamente para la tintura se pueden secar y conservar en lugar fresco y seco hasta que se usen.

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¿Cómo extraer el color?

Es fácil. Los tintes se extraen cocinando las plantas en agua caliente entre los 80 y 100 grados durante una hora. Luego se apaga el fuego y se deja enfriar. Se filtra el contenido con un paño o colador.

Es importante que las ollas que se usen para este proceso no sean usadas para preparar alimentos, porque podrían quedar restos de sustancias tóxicas o no comestibles.

Las proporciones son variables, pero lo recomendado son 300 gramos de planta tintórea por cada 5 litros de agua para obtener tintura para teñir 100 gramos de lana o fibras.

Para teñir es recomendable preparar la lana en madejas holgadas, sin enredos. Las madejas tienen que estar colocadas cómodamente en el líquido para la tinción, que se mantengan sumergidas de manera holgada.

El líquido tiene que estar frío, y una vez colocada la lana se lleva al fuego en donde hay que calentarlo lentamente hasta que rompa el hervor. Después bajar a mínimo y dejarlo durante una hora en ebullición revolviendo cada tanto.

Después de los 30 minutos de hervor es recomendable agregar una cucharada de sal gruesa por cada 100 gramos de lana, la sal actúa como mordiente mejorando la unión del color.

Después de transcurrida la hora de hervor las madejas se retiran y se enjuagan en agua limpia hasta que corra clara.

El tinte que sobre puede ser reutilizado cuantas veces queramos, por lo que se puede aprovechar al máximo la cosecha de plantas.

Los tonos que nos rodean

Cerca nuestro tenemos infinidad de plantas, raíces y líquenes para elegir el color que queramos.

1 Barba de Viejo 

Se trata de un líquen que generalmente crece en ramas de árboles, comúnmente en ñires o lenga.

La barba de viejo brinda colores amarillos, ocres y verdes; además usando bicarbonato se observa un cambio en el color al macerar el líquen en agua durante una semana.

El uso directo da un color amarillo brillante y el macerado un beige.

2 Calafate 

Este arbusto presente en la Patagonia da frutos comestibles, que se ponen negros al madurar.

Es una de las especies tintóreas con mejor reputación en la región. Con sus raíces se obtienen colores amarillos intensos y con el uso de sus frutos un color violeta que destaca cualquier lana.

La receta básica son 300 gramos de la planta por cada 100 gramos de lana, usando sal para fijar el color.

 3 Corteza de Ñire 

El uso de la corteza nos permite no dañar la planta. Se consiguen tonalidades beiges luego de macerar la corteza durante una semana. Agregando bicarbonato de sodio se obtiene un color más fuerte.

4 Flor de Ñire o Farolito Chino 

Se trata de una planta hemi-parásita, porque toma los nutrientes y agua del árbol y el resto lo genera mediante fotosíntesis. Crece en árboles nativos como la lenga o ñire.

Da colores en la gama del rojo claro. Usando agregados como hierro, obtenemos color gris, usando limón se obtiene color beige y colores ladrillo usándola al natural o agregando bicarbonato de sodio. El agregado de cobre genera un color verde claro.

 5 Lenga 

Usando aserrín de lenga, que generalmente se puede obtener como desecho de las carpinterías o aserraderos, podemos lograr colores beige fuertes.

6 Murtilla

Este arbusto achaparrado es una especie nativa y tiene frutos comestibles que eran comidos por los tehuelches.

Con la murtilla se obtienen colores beige claros con el tinte natural y uno más intenso usando bicarbonato. Usando sulfato de cobre en la mezcla se puede lograr un color verde oliva.

Fuentes citadas:

Libro “Tintes naturales de plantas nativas” de Francisco Mattenet, Marta Govheneix y Pablo Luis Peri.

Por Melina Pariente

La Huerta de Antonia

Fuente

 

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