AROMÁTICAS Y MEDICINALES

El cardo mariano para el hígado

El principal recurso herbario para el cuidado del hígado lo proporciona un cardo muy común, el cardo mariano. Además, se revela como un gran aliado contra las alergias, los trastornos digestivos y la astenia.

El cardo mariano o Silybum marianum es una planta muy robusta, que puede alcanzar una altura de hasta dos metros o incluso más. Tiene una vida de dos años, momento en el cual se seca y muere.

El cardo mariano es originario de la cuenca mediterránea y de Asia Menor.

Suele crecer en descampados, en márgenes de caminos y puede llegar a formar barreras a veces impenetrables.

Se ha plantado como ornamental y como protector agrícola y, en los últimos años, se han dispuesto campos de cultivo para el aprovechamiento de sus frutos por sus propiedades medicinales.

El cardo mariano, o también conocido como la planta del hígado, cuenta con diversos estudios científicos que ponen de manifiesto sus efectos beneficiosos en el hígado.

El hígado es uno de los órganos más importantes de nuestro cuerpo precisamente por la increíble cantidad de funciones que lleva a cabo, ya que sin él en definitiva simplemente no podríamos vivir. Entre estas funciones podemos mencionar sobre todo algunas de las más importantes: forma parte del proceso de desintoxicación de nuestro cuerpo conjuntamente con los riñones, almacena hierro y determinadas vitaminas, almacena las grasas y produce colesterol, y elimina las impurezas presentes en la sangre.

El fruto del cardo mariano contiene varios principios activos como silibina, silcristina y silidianina que forman un complejo hepatoprotector conocido como silimarina.

Por sus propiedades, la Organización Mundial de la Salud recomienda su uso para prevenir y tratar el daño hepático provocado por tóxicos como el alcohol, algunos medicamentos o diferentes toxinas, como las presentes en setas de los géneros amanita y lepiota.

Está recomendado, además, como coadyuvante en pacientes con hepatitis aguda o crónica y, en general, para el alivio de la dispepsia o malestar abdominal, así como trastornos digestivos funcionales de origen biliar.

También está documentada la acción antioxidante del cardo mariano, gracias a la silimarina y la silibinina. Se trata de sustancias capaces de captar los radicales libres que aparecen el organismo y neutralizar su efecto oxidante.

A la hora de tomar el cardo mariano, no se recomienda la infusión porque sus principios activos son muy poco solubles en agua, por lo que es mejor utilizar cápsulas o comprimidos que aseguren la dosis adecuada de principios activos.

Asimismo, es recomendable que los preparados farmacéuticos incluyan el polvo criomolido de esta planta medicinal, es decir, obtenido por molienda en frío de la planta, para evitar la alteración de los principios activos por el calor. De esta forma, se consigue una mayor eficacia del preparado.

Cómo hacer una infusión de cardo mariano para cuidar el hígado

Ingredientes que necesitas

  • 1 cucharada sopera de frutos de cardo mariano
  • 1 taza de agua

Pasos para hacer la infusión de cardo mariano

En primer lugar pon los frutos de cardo mariano en un mortero y machácalos un poco o muélelos. Luego pon el equivalente a una taza de agua en un cazo y calienta bien sin que llegue a hervir.

Ahora añade los frutos molidos de cardo mariano, baja el fuego para que no hierva y deja en infusión durante 5 o 10 minutos. Finalmente cuela y bebe.

Si lo deseas puedes beber dos tazas al día de esta infusión preferiblemente durante un mes. A la hora de depurar el hígado, es aconsejable repetir este remedio dos veces al año.

La Huerta de Antonia

Fuente

Fuente

Compártelo en tus redes

Déjanos tu comentario

/* ]]> */