CULTIVOS

La historia de una tradición que se repite cada Viernes Santo. Vamos a juntar Marcela

Durante Semana Santa, cada pueblo práctica sus respetivas tradiciones, las que se van transmitiendo de generación en generación y forma parte de la identidad colectiva.

Los católicos, por ejemplo, siguen unas series de rituales como participar de la clásica procesión, entre otras cosas.

En Misiones, Argentina y en otras provincias del litoral, existen una serie de ritos que le otorgan una identidad única a cada lugar. Al ser una tierra multicultural como pocas, las prácticas argentinas se funden con las de los descendientes de inmigrantes latinos y europeos.

Una de las rutinas más populares es la de recoger Marcela el Viernes Santo. Durante ese día, cientos de personas salen caminando, en moto o en auto en busca de hierba medicinal que se la suele encontrar en los pastizales a los costados de los caminos.

La Marcela es un arbusto que alcanza aproximadamente un metro de altura y que por lo general florece en marzo. Las flores son de color amarillo, con alrededor de un centímetro de diámetro, que florece en racimos pequeños. Las hojas son de color verde pálido grisáceo y se destaca del resto de la vegetación del campo tanto por su aspecto como por su aroma.

Distintas leyendas rodean a esta particular costumbre. La más conocida y popular dice que la marcela en Viernes Santo se proporciona de poderes curativos extraordinarios”.

Pero, como en todos los casos, detrás de la tradición también están las historias individuales. Hablar de esta práctica es hacer referencias a nietos con abuelos o hijos con padres construyendo momentos únicos, con la excusa de “recoger marcelas”.

La Huerta de Antonia

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